El Tribunal Supremo de Michigan (Dodge contra Ford Motor Co. (1919)) dictaminó que Henry Ford debía operar la Ford Motor Company principalmente en interés de maximizar beneficios de sus accionistas, específicamente de los hermanos Dodge, que eran accionistas minoritarios. Henry Ford había decidido dejar de pagar dividendos especiales para reinvertir los beneficios en la empresa, bajando los precios para los clientes y subiendo los salarios de los empleados, con el objetivo de «repartir los beneficios de este sistema industrial«. Los hermanos Dodge demandaron, argumentando que Ford estaba priorizando otros intereses sobre sus beneficios legítimos. La sentencia: El tribunal se puso del lado de los hermanos Dodge, afirmando célebremente: «Una corporación empresarial se organiza y lleva a cabo principalmente para el beneficio de los accionistas«. El tribunal ordenó a Ford que pagara los dividendos especiales.
La primacía del accionista es la teoría de que el objetivo principal de una empresa es maximizar los rendimientos financieros y la riqueza de sus accionistas, que son considerados los propietarios de la empresa, es decir, los factores sociales no deberían interferir en las operaciones empresariales. Esta idea fue fuertemente influenciada por economistas como Milton Friedman, quien argumentaba que la única responsabilidad social de las empresas es aumentar sus beneficios.
Aunque el caso específico Dodge contra Ford Motor Co. (1919) es único en su afirmación directa de que las corporaciones existen «principalmente para el beneficio de los accionistas», es ampliamente reconocido que la doctrina de la primacía del accionista que representa influye en todo el panorama empresarial, incluida la industria farmacéutica. En particular, las compañías farmacéuticas deben tomar decisiones basadas en el beneficio, ya que son empresas con ánimo de lucro con el deber fiduciario de maximizar el valor para los accionistas. Esto suele generar un conflicto entre sus intereses comerciales y sus obligaciones de salud pública, lo que lleva a decisiones que pueden priorizar enfermedades rentables sobre las desatendidas y puede resultar en precios elevados de los medicamentos que limitan el acceso, incluso para medicamentos que salvan vidas.
En particular, un estudio reciente determinó que «La industria farmacéutica opera dentro de un sistema en el que las empresas toman decisiones basándose exclusivamente en las ventas y los costes para abordar proyectos, lo que lleva a una priorización de facto de los beneficios.»1
https://www.laboratoriosrubio.com/en/pharmaceutical-ethics/
- Perkins, L., Las compañías farmacéuticas deben tomar decisiones basadas en el beneficio. West J Med. 2001 175, 422-3.